Devoto de Triana y El Último de la Fila, este barcelonés de ascendencia sevillana ofrece rock aflamencado sin perder de vista la faceta melódica de Alejandro Sanz.
Nació en Barcelona hace 29 años, es hijo de padres sevillanos
y ha vendido 40.000 copias en 25 días de su reválida, Semilla
del silencio (Horus), CD animoso y comercial con un pie en el rollo rock
aflamencado de El Último de la Fila y sus mitificados Triana, y otro
en el palo melódico latinizado de Alejandro Sanz, aunque lo niegue.
¿Cuáles son tu influencias?
Escucho todo tipo de música ¿para qué poner riendas al oído? Pero sí que se nota claramente a un grupo por encima del resto: Triana. Jesús (de la Rosa) y los demás marcaron el camino por donde iba a ir el rock con cadencias andaluzas.
¿Cómo fueron tus primeros pasos?
Por los bares, por el metro y por todos los sitios donde me dejaran tocar. No para buscarme la vida, porque yo he estudiado y trabajado siempre, pero es que, cuando a uno le gusta algo, cualquier sitio es bueno para intentarlo.
¿Qué has estudiado?
Informática. Empecé en la Formación Profesional y he trabajado de ello. Nunca he sabido explicarme porqué decidí estudiar informática. Supongo que fue un planteamiento de futuro, educacional. Hace año y medio abandoné mi empleo para centrarme en la música y, hombre, el banco me llama poco, así que las cosas van medio bien.
Tu primer CD no sale bien parado en la hoja de promoción.
Se titula Un reloj y una vela (Horus, 00) y el que firma esa hoja dice textualmente que lo escuchó poco. Es una opinión y lo cierto es que ha vendido 75.000 copias, que fuimos disco de oro y estuvimos a punto de ser platino, y que hemos dado más de 50 conciertos. Ojalá todos mis álbumes sean como ese. Intenta reflejar las tendencias de mi vida y va desde el más puro jazz a la bossanova, pasando por el rock alternativo, la rumba En el segundo se define más el tipo de música, porque los estilos se van perfilando con el tiempo. Con 16 años iba a la discoteca y jamás me ponía la misma ropa. Con 26 ó 27, tienes claro cómo debes vestir, cómo debes entrarle a una chica y cómo te gustan los cubatas.
¿Cómo te fichó Horus?
Eso fue muy bonito. Di varias vueltas y me crucé con unas cuantas multinacionales interesadas, pero siempre decían: Ya, pero te voy a poner otro productor o no me convencen tus músicos. Y yo respondía: Si las maquetas te han gustado, para qué cambiarlas. Nunca supieron contestar. Ahí no cedí. Un día, Vicente Parra, Parrita, una de la voces más importantes del panorama flamenco español, una bestia, me vio en el estudio y me dijo que lo presentásemos a Horus. Aquí no pusieron problemas para trabajar con las personas ya implicadas en el proyecto, firmamos un contrato y hasta hoy. Ahora, Horus es Muxxic, tiene planteamiento de multinacional y estamos muy contentos.
¿Tenías banda entonces?
La tengo desde que entramos en el estudio. Me costó encontrar músicos que pudieran ser buenos amigos y entregasen su alma al proyecto. Además, para qué vamos a engañar a nadie: si un tipo como yo está empezando, muchas veces no tiene recursos para según qué cosas. Busqué más a personas que a músicos, y esos mismos han grabado el disco nuevo y van de gira conmigo.
¿Cómo compones?
En este segundo álbum, el denominador común es que el 99% de las canciones están escritas de noche. Creo que no existe la inspiración y las letras las he sacado de las muchas historias que me han pasado en este año y medio.
¿Más positivas que negativas?
La balanza está bastante equilibrada, si no, podría volverme loco, ja, ja Lo peor que me ha sucedido ha sido no pedir perdón cuando debía haberlo hecho. Últimamente he aprendido a dar las gracias de modo sencillo, pero el perdón me cuesta mucho; tanto darlo como recibirlo. ¿Me puedo fumar un cigarro? le pide al fotógrafo. Este periodista me pone nervioso.
Tu voz es muy flamenca, ¿no?
Al ser hijo de padres sevillanos, desde pequeño he oído Fuente y caudal de Paco de Lucía, a Enrique Morente, Camarón de la Isla, José Mercé, Triana, por supuesto, Medina Azahara, Alameda Grupos que marcaron mi futuro.
¿Y El Último de la Fila?
Me encantan. Fueron los primeros que recibieron el impacto de Triana y lo han sabido adaptar a su manera, usando las dos culturas, la catalana y la andaluza. Estoy convencido de que es uno de los mejores grupos que ha habido en este país. El nombre de Manolo García se tendría que escribir con letras mayúsculas. Es muy bueno, un tío con un trabajo y un camino que muchísimos de nosotros deberíamos coger como referencia porque es el maestro, está claro. Lo ha demostrado a lo largo de su vida y cada cosa que Manolo hace tiene su fundamento y todo el sentido del mundo.
Ya siento incidir en las comparaciones, pero ¿eres un Alejandro Sanz con menos soul?
Lo de las compraciones es lógico y ya me gustaría ser Alejandro Sanz porque, entre otras cosas, tendría una casa en la playa, otra en Cuba, otra en Miami, un estudio que te cagas, una mujer modelo y todo eso, ¿no? Le respeto musísimo, creo que es uno de los grandes de este país, pero nuestras músicas tienen poco que ver. Efectivamente, hay coincidencia en los tempos, pero poco más. Las letras son distintas y, sobre todo, la producción. Pero me alegra que me compares. Espero que tus lectores lo tengan en cuenta y, bueno, estoy buscando novia, ja, ja, ja
Buscando novia: ¿Por eso vas maqueado en la portada?
El disco debía ser coherente y la imagen acompaña al contenido. Pero si lo pasas al directo, no deja de ser rock y, si uno sube a un escenario, no debe vender globos de humo, sino ser más transparente que el agua. Creo que lo puedo ser. Conmigo no se debería usar la palabra cantautor, como yo tampoco la uso. La mía es una banda de rock compacta y me peleo y me abrazo con los músicos. Es mi proyecto. Y las composiciones, también.
