'SIENTO QUE TODO MERECE LA PENA SI UNA SOLA PERSONA ES PARTÍCIPE DE MI MÚSICA'
Hay ocasiones en las que las comparaciones no deberían ser odiosas.
Un caso es el de este cantante y compositor talentoso que prescindiendo
de donde viene, se le ve venir. Porque es muy fácil colgarle el sambenito
de El Último de la Fila a un hombre que en realidad creció
escuchando a Triana. Además, la conexión Barcelona - Sevilla
funciona con más rapidez a través de las canciones de Antonio
Orozco que a través del Ave.
Semilla del Silencio es tu segundo trabajo después de
tu debút discográfico Un Reloj y Una Vela ¿Qué
diferencias encuentras con aquel álbum?
La diferencia es que hemos aportado todo lo que hemos aprendido en un año
y medio en la carretera. Han sido más de 50 conciertos este año,
y nos hemos dado cuenta que el público ha aceptado más nuestro
sonido más roquero del directo que el sonido propio del álbum.
Así es que hemos encaminado nuestros esfuerzos para que este disco
suene más fiel al directo que hacemos y de momento la aceptación
esta siendo mejor que el anterior. Entonces creo que hemos acertado.
Hablas de sonido roquero, sin embargo has rodeado a la producción
de chello, violín, mandolina, banjo... En definitiva, instrumentos
ajenos al rock. A no ser que hablemos de rock sinfónico, ¿te
reconoces en esto?
Llámalo así, si quieres. Lo importante es que hemos intentado
que tenga un denominador común que es el alma. El disco se grabó
con todos los músicos que van conmigo en directo. El teclista y el
guitarrista son los productores de Semilla del Silencio.
Juntos buscamos que los instrumentos aportaran una cercanía. Para
mí no hay un instrumento que suene más cercano que un violín
y, aunque hay otros que para nosotros eran más lejanos como el dobro,
el banjo y la mandolina, les hemos integrado a nuestra forma de hacer.
Es cierto porque el violín, el dobro, el banjo lejos de sonar country,
suenan más moriscos ...
Sí, hay mucha cercanía al sur, a esos aires que al final son
los míos. Hemos hecho una mezcla arriesgada pero de manera elegante
y agradecida que creo que va a gustar. Si escarbas un poco dentro de ti,
sale que lo que quieres es el reconocimiento de la gente. Hacer que tus
cosas gusten a los demás. Esa es la intención y ese es el
cambio más grande que hay en Semilla del Desierto.
Antonio
Orozco tiene un componente jondo en la interpretación de sus temas
que no tendrían el mismo calado interpretados por otros artistas.
¿Eres un tipo tan litúrgico, como pareces?
No. Yo me considero una persona vitalista, con muchas ganas de vivir, con
mucha energía y además me suelo reír. Pero tengo una
metodología a la hora de trabajar en la que me encuentro a mí
mismo con esa soledad y ese silencio al que me refiero en el título
del álbum.
La verdad es que a veces me sorprendo de verme hablando de la cosas que
tanto me cuesta transmitir de una forma normal en una conversación
con amigos y que luego tanto me gusta escribir e interpretar. Me siento
de maravilla haciéndolo así y sólo con sentir que una
persona se ha hecho partícipe de mis canciones, siento que ha merecido
la pena hacer todo el trabajo.
Las letras de Antonio son tan épicas y pasionales que si una mujer
las recibiese en determinadas condiciones podría caer rendida a tus
pies.
Yo soy un apasionado de William Shakespeare y de toda la novela romántica.
Creo que el amor tiene infinidad de colores, caras y muchísimas formas
de entenderlo. Me parece una cosa maravillosa que está por descubrir.
Lo más bonito de todo esto es que cada uno puede descubrirlo a su
manera.
Terra -
Magín F. Perandones
